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Un nuevo enfoque

Cuando reconocemos y aceptamos nuestras imperfecciones sin avergonzarnos, éstas se convierten en fuentes de fuerza y poder.

En masde1victima, nuestra misión es erradicar la Violencia Doméstica introduciendo un enfoque proactivo para abordar la crisis social global que afrontamos. Hasta la fecha, todas las medidas aplicadas han sido reactivas y sólo han servido para controlar los daños, sin producir resultados positivos. Hemos ignorado el origen del problema. Es un hecho y un costoso error no reconocer que todos los miembros del hogar son víctimas que necesitan sanación puesto que ahora nos enfrentamos a una pandemia social. Ya éramos víctimas de circunstancias relacionadas con los entornos desde nuestra infancia antes de convertirnos en una estadística de Violencia Doméstica. 

Por esta razón, nuestra máxima prioridad es destacar la importancia de proporcionar entornos hogareños seguros a a nuestros menores, que son las víctimas más vulnerables. Debemos comenzar por eliminar las etiquetas de “víctima” y “maltratador” y apoyar a todos los afectados por igual; ésta es la solución. Debemos aprovechar la oportunidad de actuar como agentes del cambio. Nuestra estrategia proactiva se centra en lograr este objetivo.

Toda la verdad sobre
la violencia doméstica

¿Qué es una Víctima de las Circunstancias?

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Violencia Doméstica: la pandemia más antigua

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Las cinco emociones de la Violencia Doméstica

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El juego de fingir

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Las mujeres no son las únicas víctimas

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El impacto de la violencia doméstica en los niños

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1 de cada 15

NIÑOS

ESTÁ EXPUESTO
El 90% presencian actos de la violencia
Casi 20

personas

por minuto
son maltratados físicamente por su pareja
En El 65%

de los asesinatos-suicidios

iestá implicada
está implicada una pareja íntima; el 96% de las víctimas de estos delitos son mujeres
Founder of MoreThan1Victim Rosa Diaz

"Nuestras vidas son como un libro, en el que los personajes y las experiencias de cada capítulo influyen en el desenlace de nuestra historia. A menudo, tenemos poco control sobre estos acontecimientos. Cuando damos vuelta a la página y comenzamos a escribir un nuevo capítulo, se nos presentan dos opciones: utilizar las lecciones que hemos aprendido para impulsarnos hacia adelante o utilizarlas como excusas para detenernos. Nosotros tenemos el poder de cambiar la dirección de nuestra historia y determinar su narrativa. Yo elegí no permitir que mi pasado me defina. Por el contrario, tomé el control y utilicé mis experiencias pasadas para enriquecer el contenido de los capítulos que aún me quedan y así redefinir el desenlace de mi historia".

Dios, mi propósito
y mi pasión

Las historias que escribimos a puerta cerrada difieren de las que compartimos públicamente; esto es cierto para todos nosotros, pero más aún para las víctimas de abusos que viven en entornos no saludables y peligrosos. Después de sanarme de un estilo de vida dañino y destructivo, Dios me llamó a hablar sobre este tema tan incómodo. Me ha confiado la tarea de compartir mi historia de una manera distinta y sin precedentes. Es una versión nunca narrada; se puede decir que es una versión entre bastidores de la Violencia Doméstica. Y eso no es todo: Dios está en el centro de mi historia. Confío en que Él me iluminó con la solución porque Él tiene una visión de nuestras vidas y hogares desde todos los ángulos posibles y conoce a todos los personajes. Dios tiene la llave para abrir las puertas de las condenas de prisión autoinfligidas en que se han convertido nuestras vidas. Debo revelar que, aunque Su camino es indudablemente la respuesta, la solución es altamente incómoda porque debemos practicar absoluta transparencia y responsabilización. Como la mayoría de nosotros sabemos, es poco probable que apliquemos estas prácticas. Sin embargo, son la clave que debemos utilizar para liberarnos. Al principio, el miedo y la vergüenza me frenaban. Entonces Dios me recordó que tú y yo tenemos más en común de lo que creo, porque todos tenemos más de una versión de nuestras historias; y optamos por compartir la que menos vergüenza nos da. Nunca debemos avergonzarnos de admitir nuestra necesidad de sanar. Por el contrario, responsabilizarte te hará libre y te empoderará para vivir la vida que Dios quiere para ti.

¿Qué es una Víctima de las Circunstancias?

No hemos resuelto el problema de la Violencia Doméstica, porque nos falta un elemento crítico necesario para poner fin a esta crisis inminente. Hemos fracasado en identificar la raíz del problema. Desde que llegamos al mundo, nuestras historias comienzan de la misma manera. No tenemos forma de controlar el entorno en el que nacemos. Si el entorno es tóxico y poco saludable, tendrá un impacto negativo duradero en nuestras vidas. No hay forma de predecir cómo nos afectarán estas experiencias o cómo reaccionaremos más adelante en la vida ante lo que nos ha pasado. 

Por el camino, conectamos con compañeros cuyas historias comenzaron de la misma manera. Y si ninguno de los dos reconocimos y curamos nuestro dolor por lo que sufrimos antes de unirnos, si tenemos hijos, proporcionamos a estas futuras generaciones el mismo comienzo de su historia. Generamos para ellos el mismo patrón de circunstancias incontrolables que las generaciones anteriores crearon para nosotros. Y el ciclo se repite, y seguimos aumentando el número de víctimas de las circunstancias. 

El propósito de identificar que formamos parte de las estadísticas de las víctimas de las circunstancias no es culpar a nuestros padres o a las personas encargadas de cuidarnos, ni tampoco victimizarnos a nosotros mismos; es únicamente para comenzar a sanar. Tras reconocer que todos estamos expuestos a entornos fuera de nuestro control en los que adquirimos nuestro dolor y trauma, logramos empatizar unos con otros, conscientes de que todos compartimos un pasado común. Además, nos centramos en la auto sanación y el auto perdón, lo que finalmente conduce al perdón de los demás. Aunque nuestras historias comienzan de la misma manera, nosotros elegimos si permitimos que nuestro inicio defina nuestro final; todos tenemos el poder de definir nuestro desenlace.

Violencia Doméstica: la pandemia más antigua

Los actos de violencia tienen un impacto profundo y de largo alcance que trasciende a las víctimas inmediatas. La violencia doméstica no sólo afecta a la víctima y al agresor, sino también a los hijos, la familia, los amigos, los vecinos, los compañeros de trabajo y a los agentes del orden. Es esencial recordar que los niños que crecen siendo testigos de la violencia doméstica sufren daños graves que perduran toda la vida. No podemos seguir ignorando este problema porque, aunque nosotros estemos exentos, alguien que conocemos es menos afortunado. 

Todas las experiencias producen una acción y una reacción, y en un alto porcentaje de actos de violencia, nuestra respuesta es defensiva. Por desgracia, el abuso verbal y el comportamiento agresivo son formas habituales de responder. Cuando se combinan con emociones acaloradas, estas acciones pueden crear situaciones peligrosas, resultando en maltrato a largo plazo y posiblemente la muerte. Debemos actuar para poner fin a la violencia sin sentido. 

Ninguna de las soluciones disponibles en la actualidad, tales como los cursos para controlar la ira, el encarcelamiento, la búsqueda de refugio, el divorcio o la separación, la intervención de las fuerzas del orden o los programas de apoyo para ayudar a quienes nos vemos atrapados en estas situaciones, han evitado, y mucho menos resuelto, la pandemia en que se ha convertido la Violencia Doméstica. Esto se debe a que las medidas mencionadas anteriormente son reactivas. 

Pondremos fin a la violencia doméstica cuando comprendamos que asumir la responsabilidad de nuestras acciones y reacciones es la única forma de sanar. Debemos dejar de culpar a los demás. Somos la solución porque somos parte del problema. Cada uno de nosotros puede contribuir a poner fin a esta perjudicial crisis social: una persona, una familia, un hogar, una ciudad, un condado, un estado, un país y un continente cada vez. Vivir en entornos seguros y sanos es un derecho fundamental de todos, independientemente de la edad, el sexo, las preferencias sexuales, la condición social, la raza, la ubicación demográfica o la religión; es hora de reclamar este derecho.

Las cinco emociones de la Violencia Doméstica

El impacto de la violencia en la vida de alguien siempre es adverso. Cuando se trata de abuso, es especialmente preocupante porque experimentamos un miedo que nos deja vulnerables e inseguros. Este sentimiento es como una discapacidad que nos quita la sensación de seguridad. Entonces aparece la ira y, cuando la liberamos, sentimos culpa. Además, nos consume la vergüenza y el lamento por cómo hemos reaccionado. Estas emociones parecen no tener fin, y nos mantienen atrapados, pasando de una a otra. Nuestras acciones siempre tienen consecuencias; en muchos casos de violencia, la mayoría de nosotros recurrimos a medidas defensivas, aumentando la probabilidad de mostrar una conducta igual de violenta que la de nuestro agresor. Y esto se convierte en una sentencia de prisión emocional a la que nunca nos inscribimos. 

El juego de fingir.

El problema no son las mentiras que le contamos a los demás ni la imagen falsa que creamos para ocultar nuestra realidad. El verdadero problema son las mentiras que nos decimos a nosotros mismos. Todos pasamos por retos, luchas y decepciones derivadas de nuestras circunstancias y de nuestras elecciones, y en algún momento, lo que vivimos requerirá una respuesta. Debemos ser conscientes del papel que hemos desempeñado en los acontecimientos que nos han conducido a nuestro estado actual. Sólo entonces podremos hacer los cambios necesarios para mejorar nuestras circunstancias. Fingir es muy adictivo y peligroso porque nos convencemos de que, al final, podemos ganar la partida. Recuerda que negar nuestra realidad es tentador, pero puede tener graves consecuencias. Cuando ocultamos nuestra verdad, nos convertimos en los principales receptores del impacto de nuestras mentiras. Sólo hay una manera de liberarnos de todo lo que nos ata a lo que nos hizo daño en primer lugar: asumir la responsabilidad de nuestros actos es la respuesta. El único camino que conduce a la sanación está pavimentado con la rendición de cuentas. Es la única manera de obtener Libertad.

Las mujeres no son las únicas víctimas

Todos los seres humanos nacemos con la capacidad innata de expresar emociones y con el instinto de defendernos. Cuando nos convertimos en el blanco de cualquier acción que amenace nuestra seguridad, lo natural es protegernos lo mejor que podamos. Cuando existe una violación de nuestros derechos, entra en juego cómo optamos por expresar nuestras emociones. La intensidad de cómo reaccionamos varía de leve a agresiva y de una persona a otra, independientemente de su sexo.  

La Violencia Doméstica ha sido un problema persistente porque a menudo se percibe como un asunto de mujeres, lo que significa que reconocemos a las mujeres como las principales y únicas víctimas. En muchos casos, los niños también pueden ser reconocidos como parte de las estadísticas del delito. Aunque las mujeres tienen más probabilidades de ser las víctimas, los hombres también sufren abusos, pero es menos probable que los denuncien. Si deseamos poner fin a esta crisis social, debemos cambiar nuestra forma de abordar el problema. No hacerlo nos mantendrá atrapados en el mismo ciclo. Es esencial subrayar que admitir nuestra contribución y asumir la responsabilidad de nuestros actos es la única manera de alcanzar la libertad y la sanación. La transparencia es fundamental a la hora de compartir nuestra versión de la historia. Omitir cualquier parte de la verdad es un obstáculo para nuestra recuperación. 

En muchos casos, las mujeres que padecen abusos pueden convertirse con el tiempo en agresoras y abusadoras. Esta declaración no pretende culpar o avergonzar a las mujeres, sino más bien promover la responsabilidad de ambas partes. Necesitamos comprender la dinámica del abuso porque a menudo desempeñamos más de un papel en la mayoría de las relaciones tóxicas. La verdad en mi historia es que fui una víctima que, no mucho después, también se convirtió en abusadora.  

La Violencia Doméstica no discrimina; puede ocurrirle a cualquiera independientemente de su raza, edad, orientación sexual, religión, sexo o identidad de género. Afecta a personas de todos los niveles socioeconómicos y niveles de educación. También se da tanto en relaciones del sexo opuesto como del mismo sexo, y ocurre no sólo entre parejas íntimas, sino también entre padres e hijos, hermanos o con cualquier otro ocupante del hogar. Nos enfrentamos a una crisis social, y no podemos seguir permitiéndonos no reconocer que se ha convertido en un problema persistente y global porque no hemos sido incapaces de abordar y reconocer que se trata de una cuestión que afecta a ambos sexos.  Cambiar el enfoque y aceptar la realidad de que no es un problema unilateral de género, sino que afecta a todos dentro del hogar, nos colocará en el camino correcto para, por fin, ayudar a todos los implicados por igual.

El impacto de la violencia doméstica en los niños

El futuro de una persona no está predeterminado al nacer. Al contrario, el entorno en el que crecemos desempeña un papel importante a la hora de dar forma a nuestro futuro. Como individuos, comenzamos con un cuadro en blanco; cada experiencia es como una pincelada que contribuye a dar forma al panorama. No todos los individuos reaccionarán y mostrarán síntomas prematuros de cuánto les ha afectado su entorno; las consecuencias puede que aparezcan más tarde en la vida. Cuando los niños nacen en familias con un historial de violencia y abuso de sustancias, corren un mayor riesgo de sufrir abusos físicos, sexuales, emocionales y psicológicos, además de negligencia. Debemos ser conscientes porque el ciclo de la violencia se repite; la mayoría de nosotros adoptamos lo que vemos en nuestros hogares. Se supone que deberíamos velar por los intereses de los niños, y sin embargo estamos fallando. 

Si estás leyendo esto y piensas, como la mayoría de las personas, que la violencia doméstica no se aplica a tu hogar porque no hay contacto físico, quizá quieras reconsiderarlo. El término violencia doméstica es el más utilizado, pero ten en cuenta que abarca diversos escenarios tóxicos que afectan a todos, especialmente a los niños. Los ambientes tóxicos en nuestros hogares no se limitan al maltrato físico. Los niños expuestos a disfunciones domésticas experimentan importantes traumas emocionales y psicológicos que pueden tener efectos duraderos. Ser testigo de violencia en el hogar puede manifestarse de diversas formas, como problemas de comportamiento, dificultades en la escuela y baja autoestima. Hay un aumento de los problemas de comportamiento derivados de los ejemplos violentos propiciados en lo que se supone debería ser un hogar seguro. Los niños absorben información de forma natural; debemos ser conscientes y ofrecer un entorno positivo y de apoyo para el crecimiento y el desarrollo de nuestros hijos. 

En algunos casos, incluso pueden llegar ser insensibles a la violencia, lo que puede acarrearles problemas más graves en el futuro. Los padres y las personas encargadas del cuidado de los niños deben dar prioridad al bienestar de los niños y buscar ayuda cuando sea necesario. Adquirir conocimientos sobre este tema nos aportará los recursos necesarios para sanarnos y sanar a nuestros hijos de los traumas. Otro concepto erróneo es que a menudo utilizamos nuestras experiencias del pasado como excusa de nuestro mal comportamiento en circunstancias presentes. Sé que existen excepciones. Sin embargo, el hecho de que la violencia doméstica se ha convertido en una crisis social mundial es un claro indicio de que no siempre es así. Todos reaccionamos de forma diferente ante lo que nos ocurre. Algunas personas afrontan un mayor desafío para superar el trauma. Si a esto le añadimos que pueden tener recursos limitados, se convierte en un obstáculo más importante en su camino hacia la recuperación. Enhorabuena si usted ha tenido que enfrentarse a una crianza difícil, pero ha conseguido superarla y aprender de ella, porque pertenece a la minoría. Son muchos los factores que influyen para que las víctimas permanezcan en relaciones tóxicas, y en todos los casos el miedo es el protagonista. Tu seguridad es una prioridad. Soy consciente del peligro que existe para todos los miembros del hogar ante la presencia de maltrato físico y abuso de sustancias; yo lo viví. Como adultos, debemos ser siempre conscientes de nuestro comportamiento y hacernos responsables de nuestra contribución a la toxicidad en nuestros hogares. Debemos ser proactivos, buscar ayuda y abandonar una relación tan pronto como sea seguro para nosotros hacerlo.  

La violencia doméstica es un delito. Los términos “víctima y maltratador” se utilizan para identificar a los implicados. Las etiquetas son necesarias en un tribunal y sirven para determinar el castigo en el momento de dictar sentencia por esos delitos. Al ayudar a los afectados, debemos eliminar las etiquetas para proporcionar a todos el mismo apoyo. Todos fuimos niños que se convirtieron en víctimas de las circunstancias; no podemos ignorar esta realidad y debemos dirigirnos a todos como tales. Es la única manera de ofrecer a todos los afectados una oportunidad de sanar. No voy a decir que no tenemos nada que perder, porque mientras usted lee y yo escribo estas palabras, cada niño que llega al mundo es una potencial víctima. Sin incluir a las víctimas que serán silenciadas para siempre, las que actualmente están atrapadas en situaciones peligrosas. Si no actuamos de inmediato, sin duda añadiremos más niños al recuento de víctimas y posibles fallecidos. Tenemos que asumir la responsabilidad de reducir las estadísticas. Debemos dar prioridad a la seguridad de nuestras víctimas más vulnerables: los niños. Aplicando un enfoque proactivo, podemos ayudar a todas las víctimas, lo que tendrá un impacto positivo en las generaciones futuras. Tenemos la obligación de proporcionar a nuestros hijos un entorno familiar seguro y de apoyo que les permita triunfar. Comprometámonos todos a crear un entorno en el que puedan prosperar y desarrollar su potencial. Maya Angelou es conocida por sus muchas y poderosas citas, una de las cuales es: ” Cuando conoces lo que es mejor, actúas mejor”. Pero no basta con aprender; debemos elegir activamente actuar mejor. Debemos esforzarnos siempre por mejorar y hacer siempre lo correcto. 

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